article by JAVIER POYATOS SEBASTIAN - Professor Teoría de la arquitectura y la ciudad

 
 

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RURALISMO CREATIVO:

EXPOSICIÓN DE ALEXANDER JAMES HAMILTON EN LA ALCARRIA
Javier Poyatos Sebastián 

Profesor Titular de Universidad
Teoría de la arquitectura y la ciudad
Universidad Politécnica de Valencia.

Una muy singular e interesante iniciativa cultural está teniendo lugar este verano en la Alcarria, en la localidad de Budia. Se trata de la exposición “Renaciendo” del internacional artista británico Alexander James Hamilton enmarcada en las ruinas de la antigua iglesia de los Carmelitas que se ha reabierto con este fin.



Budia es un atractivo y tradicional pueblo en el corazón de la bella comarca que recorriera Camilo José Cela en su famoso viaje literario. Budia, entre frondas y cerros, posee un valioso convento carmelita hoy desgraciadamente en ruinas por avatares largos derivados en primera instancia de la desamortización de Mendizábal. El brillante período barroco de Budia, con su industria de tenerías y paños, sus recias mansiones, acogió este relevante convento alcarreño. El convento, fundado en 1732 se levanta en la parte alta del pueblo, a las afueras junto a las antiguas eras de Santa Lucía, en un hermoso entorno natural de cerros y valles.

El sobrio edificio se encuentra en solemne ruina y alberga en su parte delantera el cementerio de Budia. Conserva la elegante fachada principal de la iglesia, de armonioso manierismo ya barroco. También conserva su estructura de muros perfilando una sola nave con crucero y capillas laterales comunicadas entre ellas. Se mantienen los arcos del crucero que sostienen el aéreo anillo que sustentaba la cúpula. Es una iglesia literalmente abierta a los cielos. La ruina mural transmite quintaesenciada y melancólica la armonía de proporciones del originario templo.

Pues bien, esta mermada y evocadora estructura de la iglesia constituye el singular contenedor arquitectónico que acoge la exposición del artista Alexander James Hamilton. El artista no solo presenta sus obras sino que ha concebido y ejecutado la instalación de la exposición en tan sorprendente lugar.


Hamilton ha vivido en Budia en los dos últimos años y ha realizado una muy ingente tarea de adaptación de las ruinas de la iglesia conventual para acoger su valiosa exposición. Con una extraordinaria determinación de carácter y una dedicación de miles de horas, ayudado por voluntarios budieros, Hamilton ha limpiado el interior de la iglesia de escombros y vegetación y ha afianzado los restos arquitectónicos para su seguridad. Él mismo ha diseñado y fabricado el exquisito sistema de iluminación de la exposición, sistema minimalista y esencial que no perturba la histórica arquitectura. Hamilton ha donado al pueblo esta iluminación de la iglesia para futuras iniciativas culturales.

Alexander James Hamilton es un artista transversal nada frecuente, comprometido con la sociedad y la naturaleza, renacentista en actitudes. Alexander fabrica con sus propias manos tanto obras de arte como artefactos técnicos sofisticados en el contexto de estas obras, que llegan a ser también a su vez obras de arte. La creación de Hamilton abarca la escultura, la pintura, la fotografía, el cine, la iluminación, la instalación, intervenciones en espacios cívicos y paisajes naturales. En íntima relación, también se ocupa de la educación artística de creadores y desarrolla temas y políticas de sostenibilidad en consonancia.

Se trata ésta de la primera exposición de Hamilton en España, obras de singular fotografía analógica, iluminación y esculturas. La exposición “Renaciendo” constituye un canto a un mundo natural que está desapareciendo y una denuncia de la industrialización y la contaminación de los océanos. “Renaciendo” expresa la necesidad de un nuevo despertar espiritual de la sociedad con la naturaleza. La denuncia es todavía más conmovedora al producirse en el corazón de la comarca castellana de la Alcarria, en el interior de España. La exposición viene a convertirse en una trinchera, en una resistencia en retaguardia frente a los desmanes que se producen en las costas distantes. El interior necesita el mar pero el mar se está pudriendo.

En la obra de Hamilton no solo importa la calidad de su resultado final sino la audacia, tesón y lirismo de su proceso productivo, es un artista de acción. Alexander ha trabajado en las Maldivas donde las islas de coral desaparecen por el oleaje y la contaminación de los plásticos. Explorando en kayak y buceando este entorno el artista extrajo detritus artificiales. Sus fascinantes obras expuestas derivan de la unión de esos materiales con las placas de película fotográfica en exposición a la luz de la luna o del sol naciente.

Al mismo tiempo Alexander envió manuscritos con su manifiesto para la protección del medio ambiente, incluyendo una obra de arte fotográfica en cada uno. Los dirigió a políticos, grandes empresas y grupos ecologistas como instrumento de sensibilización y búsqueda de compromisos.

La exposición de Budia recoge una selección de estos trabajos, expuestos ya en Londres en el 2019 en la galería Dellasposa y en el prestigioso Canary Wharf Cross-Rail, del arquitecto Norman Foster. Del corazón de la mega-metrópoli londinense la denuncia artística se traslada al corazón del modesto mundo rural alcarreño. La denuncia alcanza pues aquí en Budia una extraordinaria vitalidad poética, quizá todavía más desgarradora y vibrante por contraste. Alexander escogió en un cierto viaje el ruinoso convento a tal fin.

En el propio Budia el artista ha reciclado restos de aluminio del pueblo para la fabricación a mano del sistema de iluminación de la exposición y del crucifijo que la preside. Hamilton ha confeccionado para la pared principal del presbiterio un espléndido crucifijo de aluminio reciclado y madera de olivo quemada, de más de 2 metros de longitud y unos 50 kilos de peso. El moderno crucifijo sigue evocando la memoria religiosa profunda del lugar. Además, expone otras esculturas: clavos, bloques de aluminio con bellos y profundos textos impresos.


Hamilton configura obras muy bellas, de extraordinario efecto formal y lumínico, huyendo del muchas veces insuficiente feísmo artístico contemporáneo. El rojo refleja el sol naciente que realza los oscuros detritus que adquieren interesantes formas. Hamilton salva su circunstancia denunciada, ofreciendo un lado sorprendentemente bello de los detritus agresivos, como indicando que todo, convenientemente conducido, puede tener un mejor camino, un mejor futuro. La denuncia se abre así a la esperanza.

Dice el artista: "el arte contemporáneo a menudo trata de escandalizarnos; parece olvidar que el arte más grande no sólo tiene que ser hermoso, sino que transmite un mensaje... La naturaleza es peligro y belleza entrelazadas en una danza interminable”. Hamilton llega pues al arte con mayúscula, el arte que comunica con mayor profundidad y belleza que las palabras las hondas realidades existenciales del ser humano y la sociedad.

En su generosa opción por la Alcarria Hamilton ha conseguido con su compromiso artístico además una nueva obra de arte total, que incorpora íntimamente la memoria de la antigua iglesia conventual a sus bellas obras de denuncia. En un fascinante espacio, de antiguo orden religioso presidido por la cruz, se disponen las obras en su nave y capillas. A cielo abierto, con efectos cambiantes de luz y sombra durante el día, la obra vive el espacio-tiempo de cada momento. Especialmente íntima resulta la exposición cuando el cielo oscurece al atardecer y la sutil iluminación se enciende. Algo mágico ocurre en este lugar alcarreño, especialmente al anochecer.

Hamilton no solo reivindica en esta exposición el patrimonio natural sino también el patrimonio cultural de la arquitectura valiosa que se pierde y del mundo rural que también se pierde. La denuncia es pues frente a la agresión a la naturaleza, a la cultura y al territorio en nuestras sociedades industrializadas. Pero la denuncia vuelve a ser esperanzada porque con este gesto ha vuelto a poner en valor el convento y el territorio rural alcarreño. Nuevas formas culturales y artísticas fascinantes pueden ser posibles en un ruralismo creativo, más allá de las saturadas y hacinadas metrópolis contemporáneas. En concreto la iniciativa impulsa la deseable iniciativa de rehabilitación del edificio conventual, anhelo dilatado en el tiempo del pueblo de Budia. Si la Alcarria fue el origen del primer Renacimiento arquitectónico en aquella España del siglo de Oro, ¿por qué no puede volver a ser ahora el lugar de un nuevo renacer cultural y artístico también internacional?

En este contexto las expectativas de Hamilton no se acaban en esta valiosa exposición alcarreña sino que desearía crear en Budia una residencia de artistas para enseñarles sus conocimientos y recursos, según el modelo que ya ha puesto en práctica su estudio durante 32 años.

Por todo ello es obligado dar las gracias al gran artista británico. Alexander, bienvenido a la Alcarria y bienvenido a España.
Nota: La exposición está abierta al público desde el 17 de julio hasta el 20 de septiembre de este año, los viernes, sábados y domingos, de 12:00 a 22:00 horas. La entrada es gratuita.

1 Bermejo, Juan José; Herrera, Antonio. El Convento Carmelita de Budia. Memoria y Esperanza. Ayuntamiento de Budia. Guadalajara, 2010.

 

ENGLISH TEXT (NB.. translation may not be 100% accurate)

CREATIVE RURALISM:

ALEXANDER JAMES HAMILTON EXHIBITION IN LA ALCARRIA
Javier Poyatos Sebastián. Associate Professor, Polytechnic University of Valencia.

A very unique and interesting cultural initiative is taking place this summer in La Alcarria, in the town of Budia. It is the exhibition "Reborn" by the international British artist Alexander James Hamilton, framed in the ruins of the old Carmelite church that has been reopened for this purpose.
Budia is an attractive and traditional town in the heart of the beautiful region that Camilo José Cela traveled through on his famous literary journey. Budia, between fronds and hills, has a valuable Carmelite convent today unfortunately in ruins due to long vicissitudes derived in the first instance from the confiscation of Mendizábal. The brilliant baroque period of Budia, with its tannery and cloth industry, its sturdy mansions, welcomed this relevant Alcarreño convent. The convent, founded in 1732, stands in the upper part of the town, on the outskirts next to the old Santa Lucía eras, in a beautiful natural environment of hills and valleys.

The sober building is in solemn ruin and houses the Budia cemetery in its front part. It preserves the elegant main façade of the church, with its harmonious and Baroque mannerism. It also preserves its wall structure outlining a single nave with a transept and side chapels connected between them. The arches of the transept that support the aerial ring that supported the dome are maintained. It is a church literally open to the heavens. The ruin mural conveys quintessential and melancholic harmony of proportions of the original temple.

Well, this diminished and evocative structure of the church constitutes the singular architectural container that houses the exhibition of the artist Alexander James Hamilton. The artist not only presents his works but has conceived and executed the exhibition installation in such an amazing place.

Hamilton has lived in Budia for the last two years and has done a huge job of adapting the ruins of the convent church to host his valuable exhibition. With extraordinary determination of character and the dedication of thousands of hours, assisted by Buddhist volunteers, Hamilton has cleared the interior of the church of debris and vegetation and secured the architectural remains for its safety. He himself has designed and manufactured the exhibition's exquisite lighting system, a minimalist and essential system that does not disturb the historic architecture. Hamilton has donated this church lighting to the town for future cultural initiatives.

Alexander James Hamilton is a rare transversal artist, committed to society and nature, Renaissance in attitudes. Alexander makes with his own hands both works of art and sophisticated technical artefacts in the context of these works, which also become works of art. Hamilton's creation encompasses sculpture, painting, photography, film, lighting, installation, interventions in civic spaces and natural landscapes. In close relationship, it also deals with the artistic education of creators and develops sustainability issues and policies accordingly.

This is the first exhibition of Hamilton in Spain, works of singular analog photography, lighting and sculptures. The exhibition “Reborn” constitutes a hymn to a natural world that is disappearing and a denunciation of industrialisation and the pollution of the oceans. "Reborn" expresses the need for a new spiritual awakening of society with nature. The complaint is even more moving when it occurs in the heart of the Castilian region of La Alcarria, in the interior of Spain. The exhibition becomes a trench, a rearguard resistance against the excesses that occur on distant shores. The interior needs the sea but the sea is rotting.

In Hamilton's work, not only the quality of his final result matters but the audacity, tenacity and lyricism of his production process, he is an artist of action. Alexander has worked in the Maldives where coral islands disappear due to swell and plastic pollution. Exploring this environment in a kayak and diving, the artist extracted artificial debris. His fascinating works on display derive from the union of these materials with the photographic film plates exposed to the light of the moon or the rising sun.

At the same time Alexander sent manuscripts with his manifesto for the protection of the environment, including a photographic work of art in each one. He directed them to politicians, large companies and environmental groups as an instrument for raising awareness and seeking compromises.
The Budia exhibition includes a selection of these works, already exhibited in London in 2019 at the Dellasposa gallery and at the prestigious Canary Wharf Cross-Rail, by the architect Norman Foster. From the heart of the London mega-metropolis the artistic denunciation moves to the heart of the modest rural world of Alcarria. The complaint thus reaches an extraordinary poetic vitality here in Budia, perhaps even more heartbreaking and vibrant by contrast. Alexander chose the dilapidated convent on a certain trip for this purpose.

In Budia itself, the artist has recycled aluminum scraps from the town for the hand-making of the lighting system for the exhibition and the crucifix that presides over it. Hamilton has made for the main wall of the chancel a splendid crucifix of recycled aluminum and burnt olive wood, more than 2 meters in length and about 50 kilos in weight. The modern crucifix continues to evoke the deep religious memory of the place. In addition, it exhibits other sculptures: nails, aluminum blocks with beautiful and deep printed texts.

Hamilton configures very beautiful works, of extraordinary formal and light effect, fleeing from the often insufficient contemporary artistic ugliness. The red reflects the rising sun that enhances the dark debris that takes on interesting shapes. Hamilton saves his denounced circumstance, offering a surprisingly beautiful side of the aggressive detritus, as if indicating that everything, properly conducted, can have a better way, a better future. The complaint thus opens up to hope.

Says the artist: "Contemporary art often tries to scandalise us; it seems to forget that the greatest art not only has to be beautiful, but transmits a message ... Nature is danger and beauty intertwined in an endless dance." Hamilton It thus comes to art with a capital letter, the art that communicates with greater depth and beauty than words the deep existential realities of the human being and society.
In his generous choice for the Alcarria Hamilton, he has also achieved with his artistic commitment a new total work of art, which intimately incorporates the memory of the old convent church to his beautiful works of denunciation. In a fascinating space, of an ancient religious order presided over by the cross, the works are arranged in its nave and chapels. In the open sky, with changing effects of light and shadow during the day, the work lives the space-time of each moment. Especially intimate is the exposure when the sky darkens at dusk and the subtle lighting comes on. Something magical happens in this Alcarrian place, especially at dusk.

Hamilton not only claims in this exhibition the natural heritage but also the cultural heritage of the valuable architecture that is lost and of the rural world that is also lost. The complaint is therefore against the aggression against nature, culture and territory in our industrialised societies. But the complaint is once again hopeful because with this gesture he has once again valued the convent and the rural territory of Alcarria. Fascinating new cultural and artistic forms may be possible in a creative ruralism, beyond the saturated and crowded contemporary metropolises. Specifically, the initiative promotes the desirable initiative to rehabilitate the convent building, a long-standing desire of the people of Budia. If the Alcarria was the origin of the first architectural Renaissance in that Spain of the Golden Age, why cannot it now be the place of a new international cultural and artistic rebirth?

In this context, Hamilton's expectations do not end in this valuable Alcarreña exhibition, but he would like to create an artists' residence in Budia to teach them his knowledge and resources, according to the model that his study has already put into practice for 32 years.
For all this it is obligatory to thank the great British artist. Alexander, welcome to La Alcarria and welcome to Spain.


Note: The exhibition is open to the public from July 17 to September 20 of this year

Open Fridays, Saturdays and Sundays, from 12 noon to 3.30pm and 6pm until 11pm. Admission is free.
 

'Images © 2020 Alexander James Hamilton, Distil Ennui Studio '