Renaciedo - exposición en Convento de las Carmelitas, 19133, Budia, España.

 
 

Exposición  - 'Renaciedo'

Convento de las Carmelitas, 19133, Budia, España.

Desde el 16 de junio de 2020 hasta el 20 de septiembre de 2020

 

“Vistas desde la Costa” es una exposición al aire libre de obras fotográficas a gran escala del artista Alexander James Hamilton, que se celebrará en el interior de un impresionante edificio de arquitectura barroca, el último Convento de los Carmelitas. La utilización de este edificio para la exposición sirve como un testimonio oportuno y poético de la vitalidad de nuestro mundo natural, y su significado en nuestra vida cultural.

 

Las obras de arte expuestas están inspiradas en las experiencias de Hamilton mirando al mar. Mientras contempla la belleza y éxtasis en la orilla, analiza cómo la contaminación se entromete y emana una fuerza destructiva con su rugido. “Vistas desde la Costa” es una oda a nuestro mundo que desaparece y un catalizador de una intervención artística audaz que aborda el impacto de la industrialización y la contaminación a nuestro entorno oceánico.

Trabajando a lo largo de la creciente línea marítima de las Maldivas - donde las islas de coral se están perdiendo bajo las olas y la contaminación plástica - el artista creó esta serie de trabajos en un estudio al aire libre, en buceo libre y depositando en tierra el detritus plástico encontrado entre la flora y fauna exóticas, tanto en tierra como bajo el mar. Durante 4 meses el artista navegó en un

kayak que él mismo diseñó y construyó, explorando todos los atolones de la isla y creando intervenciones artísticas dentro de sus muchos ecosistemas de arrecifes. Generando su propia agua potable y electricidad, sin apoyo y a la deriva, el artista pasó su 50 cumpleaños en una pequeña isla de 30 metros mientras sufría los efectos maltratadores de un tifón durante 3 días.

Alexander permitió que el propio medio ambiente proporcionara los materiales para su creación artística, manifestando que este proceso resultó 'una fusión única con el entorno, apoyándome en el agua como aliado recurrente; y lo más importante, sin dejar ninguna huella de polución ambiental durante el proceso. 

 

Las impactantes imágenes son el resultado directo de la unión de los materiales con las placas de film transparente, expuestas a la luz de la luna y el sol al amanecer. Es un proceso evolutivo e impredecible que es tan convincente en su lenguaje visual como lo es en la obra de arte final.

Durante este tiempo Alexander también publicó más de 150 manuscritos dirigidos a grupos ecologistas, políticos y grandes corporaciones; cada carta, en la que se presentaba su manifiesto para la protección ambiental, se incluía una valiosa obra de arte, una Polaroid original, reafirmando la importancia de los mensajes y asegurando un mayor compromiso por parte de cada destinatario.

Una selección de estas obras de arte que ahora se presentan en Budia (Guadalajara), se exhibieron públicamente en Londres el año pasado en la galería londinense Dellasposa y en el prestigioso escenario público Canary Wharf Cross-Rail diseñado por Sir Norman Foster. Ahora estarán expuestas en el edificio que en su día conformó El Convento de Carmelitas de Budia. El sitio supone la última estructura carmelita barroca que queda en toda España y data de 1688, operativa con la hermandad de 1732 a 1835.

El convento ha estado cerrado y abandonado durante muchos años, lo que ha provocado el deterioro permanente de su estructura; el artista se ha unido a la comunidad local, apoyando su preservación para evitar una mayor ruina, y prometiendo la reapertura del espacio. El artista supervisa la ejecución del proyecto que permitirá en el futuro, el acceso público a este espectacular espacio.

Durante muchos años el artista ha sido un embajador vocal de la 'Estrategia 3 R': Reducir, Reutilizar y Reciclar para reforzar la "creencia de que la sociedad necesita un nuevo despertar espiritual con la naturaleza". Las obras de arte en sí mismas son un faro de esta filosofía. De hecho, el artista está llevando el mantra hasta el núcleo mismo del proyecto, reciclando por sí mismo restos de aluminio del municipio de Budia y fabricando a mano el sistema de iluminación para este enorme espacio, donando posteriormente la instalación a la comunidad, para su uso y preservación.

“Vistas desde la Costa” encapsula las tensiones entre el hombre y la naturaleza, ya que la industrialización ha causado muchos de los problemas ambientales del mundo: el cambio climático, la contaminación del aire y la contaminación plástica en los ecosistemas marítimos y en el agua dulce, y la pérdida de biodiversidad. "Hay una dicotomía macabra en que la contaminación destructiva que he ido reciclando pueda también crear imágenes tan inquietantemente bellas", afirma Hamilton. "El arte contemporáneo a menudo trata de escandalizarnos; parece olvidar que el arte más grande no sólo tiene que ser hermoso, sino que transmite un mensaje... La naturaleza es peligro y belleza entrelazadas en una danza interminable, pero la supervivencia de la humanidad es insegura ya que contaminamos nuestro medio ambiente y amenazamos a todas las especies silvestres del planeta, a través de un comportamiento descuidado y un crecimiento imprudente».

Esta exposición única aborda el impacto de la industria en nuestro mundo natural; estas evocadoras y enigmáticas obras de arte exploran la complejidad y la transcendencia de la vida. Los tonos ardientes del rojo reflejan el sol naciente y se interpretan como un faro, advirtiendo a los espectadores del estado decreciente de nuestro planeta. Los oscuros rastros de detritus que se encuentran en el vasto océano evocan la naturaleza transitoria del tiempo y cuestionan la materialidad de la vida. La alquimia pura transpira a medida que la luz natural de nuestro mundo se refleja en la pulida luz que emana de las imágenes que tenemos ante nosotros. Al 'dibujar con luz', los fotogramas de Alexander James Hamilton utilizan 'la luz como agente creativo', encarnando la esencia del medio y permitiendo al fotógrafo crear algo nunca visto, en lugar de simplemente reproducir el mundo que nos rodea.

A lo largo de su carrera artística, Alexander James Hamilton se ha esforzado por hacer que las preocupaciones del arte sean relevantes para la sociedad en general. Su práctica abarca la escultura, la pintura, la fotografía, el cine, la iluminación y la instalación. No limitado por los confines arquitectónicos del mundo del arte, su práctica involucra a la esfera pública más amplia a través de intervenciones dentro de paisajes naturales y espacios cívicos por igual, educación artística, formulación de políticas, temas de sostenibilidad y ecocidio. Mientras produce muchas de sus obras en directo en regiones remotas del mundo, se asegura que no quede ninguna huella una vez finalizada su práctica artística.

Durante más de treinta años, el artista y fotógrafo ha compuesto hábilmente escenas escultóricas de bellos materiales elaborados tanto en su estudio como en práctica in-situ. Transmitiendo su  filosofía de 'realismo en la cámara', Hamilton explora cada pieza poniendo en relación la pintura con la luz, a través de la alquimia de agua, y combinando distintivamente la fotografía, la escultura y la pintura en una única y singular imagen.

Notas del artista

Este proyecto se remonta a mis primeros días como artista joven ya en 1984, donde dormía sobre la arena en playas alrededor del Caribe, construyendo esculturas a partir de materiales lavados, llevándolos bajo el agua y creando intervenciones en sistemas de arrecife en peligro de extinción o que hubieran sido recientemente dinamitados. Este tema sobre los arrecifes era habitual en el pasado, donde a menudo los promotores de hoteles compraban tierras baratas con arrecifes de difícil acceso al mar, y los eliminaban por la fuerza para generar olas más suaves y playas más arenosas. Contemplar estas prácticas de primera mano me movió definitivamente a la acción. Tanto antes de la destrucción de los arrecifes como después supusieron para mí un “memento mori”.

La mayoría de estas instalaciones submarinas eran de difícil acceso, por lo que la fotografía se utilizó para fijar y ampliar la obra y permitir su comprensión. La decisión de que el agua iba a ser mi medio como artista la tomé en esos primeros días; era un trabajo difícil y a menudo peligroso: Buceo libre solo en alta mar, y con bombona de oxígeno en inmersiones más profundas y siempre solo; a veces los materiales luchaban contra mí en su intento de mantenerse a flote, y a menudo había recepciones inquisitivas esperándome. Me zambullía al menos cuatro veces al día durante 4 años. Trabajar, soñar y pensar bajo el agua durante todo este tiempo ha dejado huella en mí. No puedo ahora desviarme.

He navegado en kayak alrededor de todos los atolones de las Maldivas, un lugar que conozco bien por bucear estas aguas a mediados de la década de 1980. Esta joya como región, en el pasado, ha sufrido la conversión de muchas de sus islas en basureros, manteniendo literalmente una palmera en la parte superior, ya que no había manera de eliminar la basura relacionada con el turismo. En mis primeros años como artista, pasé 3 años haciendo visitas improvisadas a hoteles y escribiendo interminables cartas para persuadir a las autoridades de turismo y a los hoteles para que instauraran una política de “si lo quieres te lo llevas de vuelta”, de tal manera que si se ha pedido una lata de Coca-Cola con su cena, el camarero literalmente la aplastaría al final de la misma, para que el turista pueda volar a casa con ella al final de su estancia.

Esta región es una importante zona de impacto del cambio climático. Toda su población y sus tierras corren el riesgo de quedar cubiertas por el aumento en los niveles del mar. Tal vez hasta el punto de que toda una nación se vea obligada a realojarse.

Tengo pensado volver a los primeros trabajos, con instalaciones e intervenciones bajo el agua y en tierra explorando la polaridad existente.

El agua es un medio muy importante para mí para seguir explorando, el mantenimiento del medio ambiente es un discurso con el que estoy comprometido de por vida. Hoy como en el pasado hemos entrado en conflictos por el acceso al petróleo, pronto esas mismas disputas ocurrirán sobre el acceso al agua limpia para nuestra propia supervivencia. Estas son reflexiones que una y otra vez, vuelven a mi mente mientras estoy en mi estudio.

Al igual que muchos proyectos antes, a pesar de todas las dificultades que encontraré en este proyecto, siento que es de tal importancia, que esas dificultades tendrán que ser superadas para poder defenderlo. De no ser así, ¿quién más lo hará?